Los enemigos silenciosos del criterio profesional

Cuando el problema no consiste en desconocer la respuesta, sino en creer que ya la conocemos.

Dentro del ejercicio profesional existen ciertas explicaciones que, por repetirse con frecuencia, terminan aceptándose como si fueran verdades incuestionables. Una de ellas aparece prácticamente cada vez que un profesionista comete un error relevante. Cuando una estrategia fiscal termina siendo improcedente, una opinión jurídica no resiste el escrutinio de los tribunales, una auditoría omite un riesgo significativo o una decisión empresarial produce consecuencias que nadie anticipó, la conclusión suele formularse con sorprendente rapidez: faltó conocimiento. Se afirma que la disposición legal fue mal interpretada, que el precedente judicial era desconocido o que el responsable simplemente no contaba con la preparación suficiente para advertir el problema.

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