- Fiscal
- enero 13, 2026
¿Debería una IA sintiente estar obligada a hacer nuestros impuestos?
¿Qué ocurriría si, en un futuro verificable, existiera una inteligencia artificial genuinamente sintiente?
El debate contemporáneo sobre la inteligencia artificial suele oscilar entre avances técnicos reales y proyecciones propias de la ciencia ficción. En el ámbito contable y fiscal, esta dualidad se manifiesta con especial intensidad: Mientras que la IA ya permite automatizar procesos, escalar servicios y aumentar la eficiencia sin incrementar plantillas, también se le atribuyen —de forma prematura— capacidades cercanas a la conciencia, la autonomía o incluso la inmortalidad. Este contraste ha abierto un ejercicio intelectual provocador: ¿Qué ocurriría si, en un futuro verificable, existiera una inteligencia artificial genuinamente sintiente?